miércoles, 17 de junio de 2009

Bagüa I



Hice algunas caricaturas referidos al desastre que aconteció en Bagüa en la que, a mi entender, el mayor culpable es el gobierno por no saber dialogar con los nativos que se mostraron disconformes con algunos decretos que aparentemente atentan contra sus derechos. Esta posición discriminatoria es un mal nacional producto de nuestros prejuicios. Creemos que por tener una formación occidental somos más sabios que aquellos quienes mantienen tradiciones milenarias. El presidente y toda la casta política hicieron eso, subestimaron a los nativos y ahora tragan el precio de su soberbia.

Zulma


Bueno, he de describirla. A ver. Suele venir con… No. Creo que empezaré de otra manera. Zulma tiene un importante historial deportivo que… Otra vez. (Un amigo me ha pedido que la describa, y yo cumplo, no más) Me he dado cuenta que los deportistas tienen un modo de caminar, algo inusual, medio, no sé… Aunque yo nunca la he visto jugar, cosa que me agradaría, por cierto. Pero alguien intentó. Le lanzó una bolea, pero no contestó… Eso es sorprendente si para tal efecto resulta ser ella muy diestra. Por eso digo, como sucede en la historia del Tambor de Hojalata, que, suena el silbato desesperado y retumban los vitrales hasta quebrarlos y luego tienes el problema de recogerlo en pedacitos. Pero en fin. Quería decir al inicio que, viene con un pequeño maletín donde lleva… Una sospecha. Lo diría si supiera, pero no sé. Anyela ha de saberlo, claro. Cortito, salta. Se afianza en el aire junto a la estela que va dejando la pelota. No parece. De hecho. A ver. Intentaré mi segunda descripción...

viernes, 5 de junio de 2009

Petita



La señora Petita trabaja como secretaria de la Subdirección administrativa en la Institución donde laboro. No sé si es así su nombre verdadero, a lo mejor es sólo un apelativo familiar. Recuerdo que solía estar siempre frente a una gran máquina de escribir golpeando velozmente cada tecla. Claro, ahora ha dejado para reliquia esa vieja máquina y se ha vuelto otra seguidora entusiasta de la computadora.

Dylan



Bob Dylan es uno de mis cantantes favoritos. Lo descubrí tardíamente, cuando estaba por mis veinticinco años de manera accidental. Desde entonces he quedado prendido de esa voz ronca que parece arañar la melodía. Lamentablemente no se venden muchos discos de él, al menos aquí en Pucallpa. He leído que la mayoría de su música tiene un corte social por lo que se ha hecho merecedor de varios premios. La lista de su producción es larguísima y del único disco que de él tengo, cada vez que lo escucho, tarareo entusiasmado (y lamentando no saber inglés) el tema "like a rolling stone". Es un genio.

la teta que asusta



He visto también la película “La Teta Asustada” aunque en versión pirata, claro (grabada de la misma pantalla cinematográfica). Me ha parecido muy sombría, más me gustó “Madeinusa”, pero en fin, tal vez la calidad de la imagen influye en mi apreciación. De todas maneras creo que Magaly Solier tiene mérito en estos dos protagónicos y mucha gente no le perdona y aprovecha de su condición racial para hacerle escarnio como pasó hace poco con unos conocidos conductores de televisión que, ante sus propios “fracasos” actorales (¿Estuvieron alguna vez ellos en un festival de Berlín o de Cannes, por ejemplo?), se creen resarcidos haciendo bromas racistas.

el luchador



Si no hubiera sido por la tragedia que sufrió Heath Ledger, a quien, como homenaje póstumo – merecido, por cierto – se le otorgó el Oscar al mejor actor en este año por su papel de Guasón en la película de Batman, estoy seguro que Mickey Rourke se le hubiese llevado. He visto dos veces la película El Luchador y he quedado impactado por el dramatismo protagónico que expresa. Como bien saben este actor se hizo conocido por los ochentas después de protagonizar junto a la bellísima Kim Basinger la película Nueve Semanas y Media. Después en una extraña decisión, renunció a su fama de actor por conseguirlo en un ring como boxeador. No tuvo suerte, sin embargo. De todas maneras, con esta película (El Luchador) reivindica su pasta de actor y descubre la pasión desgarrada de un viejo luchador que, ante el fracaso de recuperar el cariño de una hija que abandonó y el amor de una bailarina de striptease, se refugia en la continuación de su leyenda como “The Ram” sin importarle arriesgar su salud por ello. El final es una postal junto a un tema musical de colección. No consigo averiguar quien lo canta, pero me parece Bruce Springsteen, ¿será?

Mario, ganó



Si Hugo Chávez no permitió que el Rey Juan Carlos de España le callase la boca, no dudará que Mario Vargas Llosa sí lo hizo. Me alegro por eso. No hay peor vergüenza que pueda pasar uno, que, creyéndote superior, te atreves a desafiar a tu adversario para luego terminar corriendo con “el rabo entre las piernas”. Así pasó con el frustrado debate que protagonizarían Hugo Chávez y Vargas Llosa en un programa radial que dirige el presidente venezolano. Definitivamente, la calidad intelectual de Mario es envidiable y un orgullo para nuestro país. He leído muchas de sus obras y no he encontrado ninguna en que mi admiración se reduzca. Ya es tiempo que le den el premio Nóbel.