miércoles, 29 de julio de 2009

HABLA CULTA


Marta Hildebrandt representa una paradoja. Es admirable por su nivel cultural pero es detestable por sus posiciones políticas y personales. A veces concuerdo con algunas opiniones de ella pero la forma como lo hace, desbarata totalmente mi intención. Así pasó hace unos años atrás cuando defendió tenazmente utilizando argumentos peyorativos la posición del gobierno en el tema de la eliminación de las licencias sindicales.

HUELGA



Hace poco el Sutep convocó a un paro nacional en la que participamos marchando a pie desde la plaza de Yarina hasta el óvalo de Saenz Peña de Pucallpa, que dista más o menos de cinco kilómetros. Me parece bien estas medidas cuando son totalmente justificadas. En nuestra región la posición era protestar contra la Municipalización de la Educación, un proyecto que a mi juicio es imberbe. Sin embargo, el Sutep, no me convence hasta ahora de su intransigencia política y del aprovechamiento mediático de sus dirigentes. Hasta ahora sigue secuestrado por dirigentes con afiliaciones políticas radicales como es el partido Patria Roja. La prédica de estos se desdicen de sus prácticas. Por ejemplo, hasta hace poco aquí en Ucayali nos descontaban un sol por afiliación sindical con el pretexto de construir la casa del maestro ucayalino. Sin embargo, fue un burdo engaño. Si sacaríamos cuentas por la cantidad de profesores (aproximadamente, 3000) por todos los años descontados hubiese alcanzado para hacer un edificio y no el burdo monumento que quedó.

miércoles, 17 de junio de 2009

Municipalización



El Director de nuestra Institución ha salido por Radio Programas a alardear una posición totalmente controvertida por la comunidad magisterial, supongo, más por un afán zalamero a favor de la posición oficial que por propia convicción. Últimamente este señor, que gusta de hacer peroratas moralistas en cada formación para los estudiantes, se descubre lo que verdaderamente es. Desde que yo supe que habían viciado su reasignación a nuestro colegio, el cual está probado por una Resolución Regional que anula el mismo, me he declarado, como otros colegas, en insubordinación.



Bagüa V



Según el arqueólogo Donald Lathrap el primer hombre de Ucayali se había asentado en Tutishcainyo hace 2000 años AC. justo cuando en Huánuco florecía la cultura Kotosh. Luego se asentarían los Panos del cual provienen los Shipibos quienes permanecen hasta ahora. Estoy seguro que la historia en los demás departamentos amazónicos guarda un parecido cronológico.
Los Incas que aparecieron por el siglo XV de nuestra era, al parecer no tuvieron interés en conquistar la selva o acaso no pudieron y como sabemos extendieron todo su territorio por la costa y sierra (sólo poblaron parte de la selva alta). Lo mismo pasó con los españoles que en el Virreinato centraron sus intereses en la sierra para la explotación minera.
Es en la república cuando se mira con codicia a la selva, primero con la explotación del caucho, luego por el petróleo y finalmente por la extracción maderera. Podemos leer en algunos libros el abusó inhumano y el trato genocida que se cometió contra los indígenas a costa de aquellas riquezas.
Por eso creo que cuando el gobierno, al tratar de imponer una ley forestal sin consultar a quienes habitan la selva desde tiempos inmemoriales, ha cometido la misma torpeza. Entiendo que siempre van a existir los fuertes y los débiles, los de arriba y los de abajo y es, ante ello, que el Gobierno debe asumir su responsabilidad buscando reducir o acabar con esas diferencias y no andar presumiendo aún de un espíritu colonialista.


Bagüa IV



Recuerdo que finalizando los ochentas la revista Gente solía evaluar cada cierto a todos los ministros del, en ese entonces, primer gobierno aprista. En casi todas las calificaciones, la quien salía con nota excepcional era la Ministra de Educación, Meche Cabanillas. Parecía que no trabajaba mal. Sin embargo, ahora, su labor como Ministra del Interior no alcanzaría ni para un diez. Desde que decidió castigar a unas jóvenes policías que, en su entorno íntimo, realizaban ciertos juegos sensuales o eróticos, no auguraba mejor labor. Cuando sucedió el caso del Andahuaylazo en el gobierno de Toledo, fue la primera en levantar la voz pidiendo la cabeza del ministro del Interior tildándolo de ineficiente. Ahora, con lo que ha pasado en Bagüa, ¿qué, de ella? Por su propio honor, y como consecuencia de sus ideales, debería también renunciar.


Bagüa III


Lo sucedido en Bagüa es lamentable y penoso. Pero lo peor es que todas las muertes han sido absurdas e innecesarias porque finalmente los decretos cuestionados van a ser derogados. Esto demuestra la sinrazón y casi estúpida posición de la mayoría de nuestros políticos, oficialistas y opositores a la vez, que con el afán de ganar protagonismo y sobreponer sus posiciones, fomentan la exacerbación de los ánimos, las rivalidades y peleas. Claro, se asumen generales y determinan órdenes que tienen que cumplir las tropas. Para un militar debe ser honroso morir por una causa justa, pero, ¿morir por nada y para nada, qué?
Al final, como sucede siempre, el pueblo es el quien pierde, y mucho.

Bagua II



Hace algunos años vi un documental protagonizado por la actriz de origen peruano Q orianka Kilcher (“Pocahontas”) quien denunciaba con irrefutables imágenes el atropello y abuso que sufrían las comunidades nativas de la selva por la irresponsable extracción petrolera de algunas empresas. Sin ninguna consideración las compañías OXY y Pluspetrol derramaban sus residuos en algunos caños naturales trayendo como consecuencia la desaparición de algunas especies marinas que servían de alimento para los nativos, además de la contaminación de las aguas que ante su inevitable consumo, muchos niños sufrían malformaciones en la piel. Lo increíble es que el Gobierno (Toledo, en ese entonces), no sé si por temor a la multinacional o por indiferencia a las poblaciones indígenas, no hizo nada por remediar esta situación obligando a las comunidades a recurrir, y eso tenía como objetivo el documental patrocinado por una ONG ambientalista, a los tribunales norteamericanos (ya que las empresas eran de ese país) para encontrar justicia.
Ante esto, es lógico pensar que las comunidades amazónicas desconfíen del argumento de que la inversión y la explotación de recursos naturales significan una fuente de desarrollo y riqueza porque parece que el gobierno tiende más a proteger a una multinacional poderosa que a sus propios ciudadanos.