sábado, 14 de agosto de 2010

cayocho

Hace tiempo vimos como el expresidente George Bush, mientras paseaba por la devastada ciudad de Puerto Príncipe, evidenció su asco hacia la gente pobre al tener que raudamente limpiarse las manos en la camisa de Bill Clinton, quien lo acompañaba en el acto, después que un ciudadano haitiano le diera la mano. Se dice que hizo lo mismo apenas terminó de saludar a Barack Obama en la entrega de mando.
Aquella actitud, a grandes leguas, patética y criticable, no parece ser ajena a algunos políticos de nuestra localidad. Me han avisado que hay uno que cada vez que sale de campaña a las barriadas suele andar con un frasco de alcohol en la mano. Por supuesto que el alcohol no lleva para beberlo…

org...ullo

Apenas iniciado el mundial de fútbol el loro creyó meter un golazo de media cancha al estrenar su hit de campaña utilizando sagazmente la música del waca waca. Sin embargo, Panchito Pezo, en un ejemplo de desmarque de toda influencia extranjera, prefirió embeberse del ritmo selvático y ha sacado a la luz su pegajoso tema “la cocona” retratando perfectamente el espíritu disoluto que divierte a la fauna política. Se espera que en muy breve tiempo, el plátano o el otorongo esgriman su mensaje musical para agrandar la oferta.

la plaga ulisitis


Fue en un evento público presidido por el Presidente regional cuando la dirigente de los papayeros terminó ironizando sobre la actitud del alcalde, empeñado en sacarlos del puerto del reloj público, como la peor plaga que les ha podido tocar combatir. Tal permisividad no le gustó a Ulico que salió protestando por los medios. Si bien es cierto es plausible su preocupación por el ordenamiento de la ciudad, no debería, sin embargo empezar por la parte más débil como son los papayeros, ¿por qué no les dice nada a los madereros que invaden las playas a simple antojo? No va a ser extraño que en unos años más hasta en el lago Yarinacocha aparezcan aserraderos

luchito, otra vez

A pedido de mi pata Enzo hice esta caricatura – aún hay esperanza de revivir “El Embeleco” –. Como todos saben, don Lucho ha conseguido obtener el arresto domiciliario después de más de un año de reclusión en el penal Castro Castro. Mucha gente está feliz por eso, empezando por Ulico porque entonces sus posibilidades de volver a ser Teniente alcalde es casi un hecho, dada la simpatía que despierta don Lucho en la población pucallpina pese a la autoría del asesinato del periodista Rivera que sobre él pesa. Sin duda, Ulico no ha tenido el coraje de lanzarse solo porque es consciente de su fracaso al frente del municipio.

el día del amigo

Ha sido una conocida marca de cerveza quien, desde el año pasado, ha salido a impulsar la celebración del día del amigo el primer sábado de junio. Cualquier persona con un poquito de sentido común se habrá dado cuenta que tal festividad está más lejos del interés por sobreestimar el valor de la amistad, el único afán es la instauración de una costumbre con carácter comercial. Lo curioso es que, haciendo eco de esta seudacampaña amical, una profesora convoque a sus alumnos para celebrarlo, ¡Increíble! Ni siquiera la privación del licor – como se debe suponer – podría justificar tal empeño, pues, dada la característica de la empresa que hace la convocatoria, es imposible que nuestra inteligencia emocional y racional separe el día del amigo con el consumo de cerveza. De otra forma, entonces, ¡Salud!

licenciadas


Ser Licenciado es una atribución, a mi parecer discriminatorio, que sólo corresponde a un titulado universitario, mas no para el egresado de un Pedagógico o Escuela Superior que está obligado a seguir cuatro ciclos de estudios adicionales para alcanzar dicho nivel académico.
Sin embargo, para un par o trío de engominadas coleguitas, resulta descampado señalárseles así y más aún cuando alardean – no sé si arbitrariamente – el asilo impúdico de la licencia laboral produciendo como mínimo una semana de abandono de clases por temporada (sumado todo el año es posible que superen más de treinta días de licencia – ¡un mes sin hacer clases los alumnos! – ). Y sin ser eso suficiente para el autodesparpajo que supera cualquier atisbo de la autocrítica, se atreven a señalar con denuedo los derroteros de la labor pedagógica. ¡Qué con-cien-cia! Ya hubiera querido nuestra coleguita Anyelita tener esas mismas facilidades para tratarse el serio mal que le aqueja, pero su honestidad le ha llevado a padecer el cancerbero egoísmo de la burocracia elitista que no conocen aquellas.