miércoles, 29 de julio de 2009

HABLA CULTA


Marta Hildebrandt representa una paradoja. Es admirable por su nivel cultural pero es detestable por sus posiciones políticas y personales. A veces concuerdo con algunas opiniones de ella pero la forma como lo hace, desbarata totalmente mi intención. Así pasó hace unos años atrás cuando defendió tenazmente utilizando argumentos peyorativos la posición del gobierno en el tema de la eliminación de las licencias sindicales.

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