sábado, 31 de octubre de 2009

DIRECTOR

Una colega, hace dos años atrás, hizo un proyecto de implementación donando, por medio de la colaboración de sus alumnos, tres libros que corresponden a mi área (arte) y que más o menos son interesantes. Dado que en la biblioteca del colegio (tendrían que verla) es pobrísima y encima no existe una correcta atención, he tratado de recurrir a encargar a mis alumnos el uso de aquellos libros para hacer unos trabajos. Pero, increíblemente, los mencionados libros permanecen aún en el despacho del Director. Esto puede parecer una nimiedad, pero para mí es indignante. O este señor es incapaz de hacer su trabajo (demorarse dos años para dar curso a una donación) o es que pretende algo irregular. Para colmo, ni siquiera se ha sentido aludido con la publicación de este dibujo, ahora tendré que mandarle un documento. Imagínense.

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