sábado, 31 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA

Mi afición por la música trova empezó cuando estudiaba Arte en Arequipa. Tenía un compañero, Chilo, quien solía traer casettes de ese género para escuchar en los talleres de dibujo o pintura. Rápidamente me enganché con las letras de esas canciones porque reflejaban problemas sociales y de alguna manera alimentaban el espíritu de rebeldía que a todo muchacho exita. Desde entonces, Leon Gieco, Cortez, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Facundo Cabral, Mercedes Sosa, entre otros, fueron mi devoción. Aunque con los años reorientaría mi gusto musical, todavía guardo cariño por esa música y mantengo aún algunos de aquellos casettes. Por eso me dio muchísima pena la muerte de Mercedes o la “negra” como le decían en su país Argentina. Sus temas, “la maza”, “todo cambia”, “duerme negrito” o “alfonsina y el mar” quedarán perdurables para toda la vida.

HUECOS

Esta es también otra de mis primeras caricaturas. Entonces pensaba hacer un dibujo muy simplificado parecido a los de Alfredo, (se empieza imitando) pero no me salían y hasta ahora. Aquella vez la avenida centenario (vía principal de acceso a la ciudad de Pucallpa) no estaba remodelada aún. Se poblaba de muchos huecos y rocones de asfalto permitiendo incluso que a algunas personas, pico y pala de medio, se ganen la vida enterrándolas. Felizmente ahora esta avenida luce mejor, pero los huecos siguen vivitos por otras arterias.

DIRECTOR

Una colega, hace dos años atrás, hizo un proyecto de implementación donando, por medio de la colaboración de sus alumnos, tres libros que corresponden a mi área (arte) y que más o menos son interesantes. Dado que en la biblioteca del colegio (tendrían que verla) es pobrísima y encima no existe una correcta atención, he tratado de recurrir a encargar a mis alumnos el uso de aquellos libros para hacer unos trabajos. Pero, increíblemente, los mencionados libros permanecen aún en el despacho del Director. Esto puede parecer una nimiedad, pero para mí es indignante. O este señor es incapaz de hacer su trabajo (demorarse dos años para dar curso a una donación) o es que pretende algo irregular. Para colmo, ni siquiera se ha sentido aludido con la publicación de este dibujo, ahora tendré que mandarle un documento. Imagínense.

COMPLOT

Otra vez se armó en el colegio una batahola. Los jefes se creen gamonales o tal vez emperadores. Ahora hasta tuvieron la sinvergüencería de traer (como si fueran probos) una delegación de la Ugel para supuestamente comprobar la falta de una colega, quien por sus actitudes críticas (les llama ladrones sin ningún miramiento) a los directivos, se ha ganado las más eufóricas rencillas. Y claro que la colega Marlith, que así se llama, no se chupa y se ha enfrentado con la vehemencia que lo caracteriza. No fui testigo presencial de este hecho pero inmediatamente hice este dibujo que colgué en el periódico mural. Allí se puede ver un director imberbe obedeciendo al pie de la letra las indicaciones de su Licenciada (no porque lo sea sino por las constantes licencias que pide) y al frente, lista ya, Marlith para mandarlos a pasear en su carreta. Bien hecho.

CELULAR

Hace poco, en una conferencia de prensa que citó el presidente regional de Ucayali para explicar la posición sobre la ley de exoneraciones tributarias que está en debate, el accidental alcalde de Pucallpa se la pasó en las previas enseñando su nueva adquisición tecnológica, un blackberry, como si fuera uno de esos niños engreídos que saca cachita a sus amigos (el presidente regional y el alcalde de Yarina) por el nuevo juguete que sus padres (el pueblo) le han comprado. O este señorcito no tuvo una infancia feliz o es que su alienación (habla como pituco) es su oxígeno de sobrevivencia.

QUE CANCHAYA



Esta señora, sí que se paso de “conchaya” por que después que los medios probaron que contrató a su empleada doméstica para fingir de asesora con el fin de cobrarse un suculento sueldo, pretende ahora eximirse de culpa sosteniendo que quienes contratan el personal es el propio congreso y no los parlamentarios. En el proceso oficial probablemente sea así, pero es obvio que el Congreso contrata personas que el propio congresista propone. Y esta es sólo una perla de los otorongos que este mes nos salieron desde lavapies, acuchillados y medios senderistas.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

JULITO PISTOLAS

También le dicen “Pistolas” y debe ser por la manera que tiene de vestir y de bailar. Usa botines como un wenster americano y cuando baila parece que está librando un duelo como hacían antaño en el viejo oeste. Es mi incorregible colega Julio Reyna, profesor de carpintería. Al parecer es muy devoto, porque es el único quien suele mencionar a Dios en una reunión. Es más, a mí ya no me llama de nombre, me dice Cristo. Cada vez que me topo me dice como un rezo, Cristo nos da la libertad. Genial, Julito.